Archivo F.X.

Pedro G. Romero
www.fxysudoble.org

Creado a finales de los años noventa, el Archivo F.X. es un fondo documental en construcción que, según su impulsor, Pedro G. Romero, “pretende sentar las bases con las que, parafraseando a Jürgen Habermas, urbanizar la provincia del nihilismo”. Para ello, para llevar a cabo este proceso de recalificación, el archivo ofrece un mapa de taxonomías delirantes a partir de las cuales leer, en una clave distinta, mediante la metáfora, la erudición y el juego, el relato que narra el fin del arte en su doble y literal acepción, es decir, el fin como finalidad y como acabamiento; el fin como objetivo y también como destrucción.

El corpus principal de este proyecto lo forma un ingente conjunto de imágenes y otros documentos audiovisuales que reproducen las más diversas acciones de iconoclastia política anticlerical en España. Estos materiales -donde pueden observarse esculturas despedazadas, lienzos acuchillados, estancias quemadas, templos desmontados piedra a piedra, etc- son clasificados mediante los nombres de estilos, movimientos, revistas, artistas y obras alrededor de lo que se ha dado a llamar vanguardia moderna, desde la Comuna de 1871 hasta hoy mismo, de Malevitch a Rothko, de Dadá a los Situacionistas. Además, cada entrada del archivo incorpora una serie de textos que no sólo ayudan a datar el acontecimiento histórico en sí -la acción iconoclasta-, sino que también contribuyen a trazar asociaciones inesperadas entre la imagen y su respectivo tesauro. Así, en estos escritos se suceden las aclaraciones documentales sobre el suceso y sobre quien lo recogió, se narran los pormenores políticos, propagandísticos e históricos de estas instantáneas, se adjuntan reflexiones de los proyectos radicales que forman el índice del archivo, especialmente todos aquellos que eficazmente se emparentan con el documento nombrado.

A propósito del método rouselliano, Foucault escribió: “En su funcionamiento fundamental las máquinas de Raymond Roussel hacen pasar toda palabra por el momento absoluto de la abolición, para volver a encontrar el lenguaje desdoblado de sí mismo -y sin embargo semejante a sí mismo- en una imitación tan perfecta que sólo entre ella y su modelo pudo deslizarse la delgada hoja negra de la muerte”. En este sentido, podría decirse que el Archivo F.X. funciona del mismo modo que estos mecanismos lúdicos, reapropiándose a través de la actividad artística -desde la más alta poesía hasta la cultura del entretenimiento- de una trascendencia asociada al ritual religioso.

Finalmente, conviene reproducir las palabras con las que el mismo Pedro G. Romero distingue la significación adquirida por un lenguaje como el iconoclasta:

“Debe hacerse notar, también, como hasta 1945 las artes se sirven de procedimientos iconoclastas para, desligándose de funcionalismos sociales y ataduras institucionales, no sólo conseguir una autonomía plena, sino también expandirse hacia todos los campos del saber y la práctica social, incidiendo especialmente en los ámbitos de lo comunitario.

En un paisaje como el actual, en el que la imagen se constituye como el principal capital simbólico del imaginario social, era de esperar que la iconoclasia -desde los Budas mellizos de Bamiyan hasta las Torres Gemelas de Nueva York, desde la quema de banderas nacionales hasta la incineración de las efigies de los líderes políticos, desde las punk de la rebeldía juvenil hasta los nuevos ídolos caídos de las multitudes- se constituya, con toda su violencia, en el gesto político por antonomasia”.

Los trabajos presentados por el Archivo F.X. dentro del proyecto La comunidad inconfesable se articulan alrededor de una línea de exploración abierta recientemente bajo el título de Una economía cero. Esta indagación, a medio camino entre la teología y los rituales de lo que hoy conocemos como economía política, así como sus trasvases con la iconoclastia y la secularización, profundiza en el campo abierto entre tres conceptos distintos -dinero, comunidad y saber- que, de algún modo, forman la arquitectura semántica de la propuesta que el Archivo F.X ha desarrollado para su presentación en Venecia.

De esta forma y en cuanto a la “puesta en circulación” monetaria, se han reeditado seis mil ejemplares de la moneda de la Cooperativa Mútua Católica de Manlleu (Barcelona) que fue incautada por el Comité Municipal y, después, en 1937, devuelta al tránsito, tras tachar mecánicamente de su reverso, una por una, la palabra “Católica”. También se presenta el Tesauro Pesseta a partir de una colección de billetes emitidos por instituciones y entidades populares catalanas durante la guerra civil. Este dinero expresaba una total desacralización del territorio, puesto que renombraba las localidades donde fue acuñado, escribiendo así una cartografía de topónimos desprovistos del auspicio religioso. Finalmente, el Archivo F.X. ha llevado a cabo la propuesta sonora llamada Las Lamentaciones, que investiga las equivalencias del lenguaje y la economía a partir de la asociación entre expresión oral y unidad monetaria mínima, es decir, la vieja validación del contar, que se nos presenta como narración y cuantificación pecuniaria al mismo tiempo. Para este trabajo se han utilizado fragmentos de El mercader de Venecia de William Shakespeare, un clásico en el que aparecen, quizás por primera vez, los equivalentes financieros de la banca y la novela no sólo como géneros imperantes al nuevo orden moderno, sino también de una paradójica actualidad biopolítica: cuerpos violentamente afectados por la circulación global del capital.

Por lo que respecta a la exploración sobre la noción de comunidad, se ha planteado el trabajo postal Las Correspondencias, que siguiendo con la reflexión sobre la comunicación y el intercambio comercial, relaciona a toda una comunidad de ciudadanos de Venecia mediante cartas (”billetes”) que anónimamente se dirigen unos a otros y donde se anuncian imprevistas notificaciones, deudas, reflexiones, cuantificaciones, reproches y, como en cualquier correspondencia, cuitas de amor. En este mismo campo de sentido de lo común cabe inscribir el motor de edición de la web www.fxysudoble.org desarrollado para la muestra de Venecia y que actualiza contenidos de la misma dentro del proyecto La comunidad inconfesable, reforzando los vínculos de esta idea de lo comunitario con Georges Bataille, André Mason y la conjura de Tossa de Mar en torno a la fundación de la revista Acéphale, punto de partida de la nueva genealogía del comunismo planteada por Blanchot.

Paralelamente a todos estos materiales, el Archivo F.X. ha desplegado un conjunto de saberes que se arremolinan, fundamentalmente, alrededor de dos proyectos distintos: un boletín que continúa la colección iniciada para la Bienal de Tesalónica en el 2007, aunque en este caso se dedica monográficamente a las vinculaciones entre economía, trabajo e iconoclastia, así como a la deuda del propio archivo con el pensamiento italiano; y una ampliación del Tesauro Oikonomia a partir de las nuevas entradas incorporadas al Archivo F.X. y que constituyen la base del proyecto Una Economía Cero.

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